Mercaderes Asociados

Marketing y globalidad

Procrastinar: un hábito recurrente ¿y pernicioso?.

Hablé de procrastinar en un texto anterior. El año nuevo es el tiempo de las listas de buenos propósitos que después quedarán en un archivo que no querremos ver porque con sorna nos sonreirá diciendo: “lo fuiste dejando pendiente, lo fuiste posponiendo y un día, pronto, se quedó pendiente para siempre o quizás solo hasta la siguiente lista de buenos popósitos”. Pero tendremos, qué duda cabe, buenas razones para haberlo pospuesto. No se procrastina sin razón ¿verdad?.

Para los Mercaderes originales procrastinar es palabra vieja. Ya hablábamos de ella el 12 de enero del 2007 a raíz de un artículo publicado en MSNBC titulado  If you procrastinate, don’t put off reading this, que está aún disponible en la red. Así que me ha parecido bueno basarme en el artículo reconstruyéndolo totalmente y agregándole, como siempre que me inspiro en un texto anterior, muchas cosas para ponerlo al día y mirando un poco más allá con lo que se  haya publicado desde entonces al respecto y con investigaciones posteriores.  Es este por lo tanto, un texto distinto y mucho más completo que el de enero del año pasado.

Esto dice —y es poco— la Real Academia en su Diccionario y el video que sigue a la definición, aunque está en inglés, ayuda a pronunciar bien una palabra a la que todo el mundo quisiera quitarle la “r” de la segunda sílaba (porque la tendencia es a decir procastinar):

procrastinar.

 (Del lat. procrastinare).

 1. tr. Diferir, aplazar.

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Algunos lo tienen como una norma, vive con ellos. Otros lo experimentan solo ocasionalmente. Pero para los que lo sufren es al mismo tiempo un enojoso rasgo de carácter y un vivir al borde de la raya con las fechas de entrega, los plazos, los cierres o los límites en el tiempo que conllevan casi siempre descargas de adrenalina (que a lo mejor es lo que más motiva) frustración y sin duda ansiedad. Mucha ansiedad.

Dice el artículo de MSNBC que ya el 26% de los norteamericanos reconocen sufrir la procrastinación. Yo lo supe, cuando un jefe que fue mi maestro, me puso en el borde de una carta (¡escribíamos cartas!) “Stop procrastinating, Claudio!”. Me puse colorado sólo después de mirar en el diccionario.

Crecimiento de la procrastinación en los EE UU 1978-2002

Yo diría que si el 26% de los norteamericanos reconoce procrastinar, debe ser bastante mayor el porcentaje de los latinos lo hace (es que la cultura y la educación son menos inaplazables) … pero agregaría que no todo ocio es malo.

La civilización —la joven cultura del capitalismo— norteamericana, aún vigente como modelo de desarrollo, nos pone permanentemente delante del “time is money” y de la búsqueda insaciable de la productividad, con la consecuencia de que leemos docenas de estudios clínicos en los que se debate el uso de antidepresivos de forma masiva en la población y sus efectos secundarios: lo más importante de los últimos años, en este campo, fue el descubrimiento de que en niños y jóvenes usuarios de los mismos, aumentaban fuerte e inexplicadamente la tendencia al suicidio, o a considerar la posibilidad de suicidarse. ¡En niños y adolescentes! El suicidio es una huida. Y una huida es también, aunque sea solo una huida corta y poco traumática, la procrastinación.

Pueblos más viejos, como el griego o el andaluz, tienen ritos de procrastinación controlada y programada (que algunos llaman “el yoga andaluz”), como la siesta reparadora antes de volver al trabajo, hábito que se sigue, por cierto, en muchas zonas rurales de la América Hispana. Esta costumbre, que ha sido centro de muchos chistes de campesinos durmiendo a la sombra de un enorme sombrero y paradigma de la falta de laboriosidad —c’est à dire de la hogazanería— empezó a cambiar su fama cuando la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard se puso a estudiarla y  a descubrir la sabiduría de los pueblos mediterráneos cuyas siestas, resulta ahora (aunque los viejos sabios lo supieron siempre), que son casi una panacea: alargan la vida, reducen los problemas coronarios, mejoran la memoria, entonan el carácter, controlan la hipertensión…  Estos son dos ejemplos recientes de estudios clínicos: Study Of Siestas Finds Reduction In Blood PressureDay Time Napping Linked To Healthier Heart And Longer Life. Pero hay muchísimos otros. Cuando se pone en el Google “siesta clinical study”, aparecen 88,000 entradas. Y empiezan a tomarse en serio: Google una empresa con sistemas de trabajo absolutamente de vanguardia, permite la siesta de sus empleados y la facilita en lugares adecuados y acordes con su modernidad.

Google ha instalado cápsulas (nap pods) aisladas de sonido y luz para que sus empleados hagan la siesta en sus oficinas centrales en Mountain View, California.

... y siestódromos en Zurich

... y siestódromos (o reposódromos) en Google Zurich

Otra manera civilizada y viejísima de estabilizar y reinicializar el organismo, es  ponerse a mirar todos los días la puesta de sol. Los adoradores del sol paran cualquier actividad (conozco el caso de médicos que interrumpen su consulta y catedráticos que interrumpen su clase) y se disponen a honrar el ocaso del Padre Sol. Todos los días. Con el recogimiento que el acto merece. Abandonando teléfonos celulares y preocupaciones.  

El entonces presidente Clinton en una visita a España en 1997, pidió ir a Granada a volver a ver la puesta de sol más hermosa del mundo, sobre la Alhambra desde el Mirador de San Nicolás que recordaba, desde sus años de estudiante, como “la más hermosa que había visto jamás en el mundo”. Dicen que cuando llegó allí, acompañado de los reyes de España y una gran comitiva le dijo por señas al alcalde de Granada, Gabriel Díaz Berbel, que no era allí, que le faltaban dos montañas al fondo. Díaz Berbel lo entendió bien porque, más arriba del Albaycín, está el Mirador de San Cristóbal que era el que había confundido Clinton. Pero era demasiado complicado y tarde para llegar hasta él con el matrimonio Clinton, los reyes, el alcalde y la enorme comitiva y equipos de seguridad. Así que tuvo que conformarse con una puesta de sol como la que sigue. Que no está nada mal. Juzguen ustedes (aunque yo recomendaría mucho ver la puesta de sol desde otro lugar. Desde la Abadía del Sacromonte):

Las puestas de sol son tan importantes que algunos las registran en sus documentos oficiales, como parte de sus señas de identidad. Lo que sigue es el párrafo final del capítulo de agradecimientos de mi querido amigo Antonio M. Ballesta, Consultor Senior del Servicio de Biología Clínica del Hospital Clínico de Barcelona y profesor titular de la Facultad de Medicina, Universidad de Barcelona, al presentar en 1991 su tesis doctoral

“Al Hospital M. de Mora, donde me formé, a los compañeros que contribuyeron a mi formación y a todos aquellos que aún pueden emocionarse al recordar la puesta de sol sobre la Caleta, desde la terraza de la sala de S. Juan.”

Párrafo final del capítulo de Agradecimientos.

Antonio M. Ballesta Gimeno. Tesis Doctoral: Marcadores tumorales en el cáncer de mama. Universidad de Cádiz, 1.991.

Una foto, tomada por Marinés, mi nuera, cerca de La Caleta en Cádiz, muestra a un grupo de esos adoradores, relajados, mirando el espectáculo suntuoso. De pie la mayor parte y sentados en sillas portátiles dos o tres y uno apoyado en su bicicleta. Cualquiera que lo haya practicado (o que se haya sentado frente a una fogata —incluso frente a una chimenea— con las llamas bailando delante) sabe lo útil que le es al cuerpo. Seguramente porque entra, además de por los ojos, por el alma.

30-la-caleta-cadiz

Entre eso y tirarse en el sofa a ver un programa de televisión anodino (ni siquiera chistoso) o una película sin gracia que ni siquiera nos enganchó sino que nos mantuvo quietos y esperanzados de que algo mejorase en ella, o a zapear sin fin, hay un abismo de civilización. Uno es ocio buscado el otro es tiempo perdido que podría ser usado de mil mejores formas (incluso en dormir). A lo mejor ambos tienen que ver con la procrastinación (que es básicamente huir de una tarea) pero el primero tiene mejores posibilidades de dejarnos en condiciones de hacerla mientras que el segundo siempre causará un cierto nivel de frustración, de malestar (mal estar) que no ayudará a ponernos frente a la tarea en las mejores condiciones. No olvidemos que los romanos aspiraban al “otium cum dignitatem” el ocio con dignidad y que el negocio era exactamente… la negación del ocio, algo que los romanos de las mas altas clases no debían siquiera imaginar: nec (no) y otium (ocio).

¿Porqué mezclar el ocio buscado y utilizado como un reconstituyente de alma con el ocio de la huida de la tarea? Cuando nos acercamos al tema en Google, encontramos que, por lo menos en inglés, la procrastinación es un mal del que hay que huir y son muchísimas las páginas que tienen métodos para abandonarla. Para escapar de ella como de un gran mal culpándola además de no pocas desgracias. En el programa de Eduard Punset “Redes” en la cadena 2 de televisión española, Punset entrevista a Dan Ariely, profesor de psicología del consumo en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), que emplea todas las herramientas de su disciplina, una novedosa rama de la economía conductual, para explicar de un modo tan riguroso como ameno por qué somos tan previsiblemente irracionales a la hora de tomar numerosas decisiones en nuestra vida (Ariely lanzaba en esos días en España su libro “Predictably Irrational: The Hidden Forces That Shape Our Decision“). En el video que pongo a continuación está exclusivamente el segmento relacionado con la procrastinación; el programa completo y muy interesante, para quien lo quiera ver, está aquí: 

 http://www.eduardpunset.es/libros_detalle.php?idlibro=103

El rigor de Ariely al juzgar la procrastinación corre parejas con algunos consejos que aparecen en la red. Al final de este texto pondré varios enlaces que, casi siempre, tratan al procrastrinador como un apestado (aunque rescatable) y son más las que tienen decálogos (o solo pentálogos) para lograr su curación. Cierto es que los consejos están dirigidos a los procrastinadores más serios o crónicos: aquellos que según la definición pueden poner en peligro su trabajo, sus finanzas y sus relaciones personales por culpa de ella. Al punto que entre las recomendaciones está (en USA TODAY Study is a put off: Scientists research why procrastination is getting worse) la recomendación de “forzarse a hacer lo que esté pendiente de hacerse tal y como Ulises se amarró al mástil de su barco para no oír los cantos de las sirenas” (sic)

LIVE VOTE
  Do you procrastinate?   * 7062 responses  
 
  Yes. It causes me stress and hurts the quality of my efforts.
41% 
 
  Yes, but I’m at my best under a deadline.
38% 
 
  No. I plan ahead and do my tasks promptly.
20% 
 En una encuesta del propio MSNBC el 41% de los que respondieron aceptaron procrastinar y el hecho de que perjudicase la calidad de su trabajo, el 38% aceptó procrastinar pero lo asumió como un reto que los vuelve más eficaces cuando trabajn contra el reloj, mientras que solamente el 20% planifica hacia adelante y hace sus tareas con prontitud.          

En el cuadro de más arriba hay porcentaje (38%) de gente que dice que procrastina pero que reconoce estar en su mejor producción cuando está contra el reloj. Ese 38% es casi tan importante como el de aquellos que contestaron directamente: sí procrastino, sin más detalles. Esto explica (afortunadamente para los que nos reconocemos procrastinadores pero tenemos a gala decir que jamás hemos incumplido ni una  sola fecha límite, ni hemos dejado de entregar a tiempo lo que prometimos), lo que muchos llaman el sprint final que implica que se corre a máxima velocidad en el tramo final del trayecto. Es probable que la mente inquieta y constructora, haya estado reuniendo la información que tenía e hilandola de manera a tener un tejido sólido para cuando el individuo empieza a concretar las ideas. Lo avala otro personaje del Massachusetts Institute of Technology (MIT) John Maeda (1) que dice en su blog Simplicity (del proyecto del MIT del mismo nombre), en el MIT Media Lab:

“Contra a más tareas se ha comprometido uno en exceso, más intolerablemente cara (difícil) se vuelve la procrastinación… pero, cuando la procrastinación se vuelve extremadamente costosa de practicar es justamente cuando la creatividad extrema aparece. La procrastinación necesaria es un factor primordial en el proceso creativo. Cuando el costo de procrastinar aumenta, la probabilidad de que nuevos pensamientos radicales emerjan, aumenta también. El pensamiento que uno jamás creyó que necesitaría, es frecuentemente uno que puede contar más que ningunotro en el ámbito de lo que se tiene entre manos.”

Que es, dicho de otra manera, que la fuerte presión sobre el inminente vencimiento del plazo y lo enorme de la tarea hacen funcionar mejor a la creatividad y se encuentran vías y soluciones que jamás se hubiesen imaginado de no ser por esa urgencia.

Me parece, por lo tanto, importante examinar y reconocer el procrastinar (que llamaríamos ocio del malo) de cada cual para saber si somos procrastinadores ocasionales, de sprint final o crónicos y de esta manera determinar si nuestro procrastinar es una ayuda o una pesada carga. Y también evaluar si practicamos el ocio con dignidad. Porque quizás la solución pase por el difícil arte de mezclar sabiamente el segundo con las tareas diarias por pesadas o aburridas que sean estas.

Finalmente, aunque mal de muchos consuelos de tontos, los procrastinadores pueden sentirse en buena compañía: 

San Agustín, incapaz de escapar de sus obsesiones sexuales (y a quien se podría hoy llamar un adicto al sexo -Sting le dedicó una canción que habla de ello- que personifica la importancia de la tentación en la procrastinación). Leonardo Da Vinci,  al que distraía de lo que tenía entre manos, siempre, otro nuevo proyecto, y dejó sin terminar muchos de ellos y al que le tomó 20 años terminar su Mona Lisa, solo terminó su “Última Cena” porque su patrocinador lo amenazó con dejarlo sin fondos y nunca terminó, por ejemplo “La Adoración de los Magos”).  Neville Chamberlain el Primer Ministro del Reino Unido acusado de posponer, innecesariamente, la declaración de guerra a Alemania. Agatha Christie que invariablemente procrastinó antes de empezar a escribir cada una de sus 94 novelas. John Huston, director de cine, que, por ejemplo, terminó de editar “La reina de África”, pocos días antes de su estreno. Samuel Taylor Coleridge un importante poeta sajón del siglo XVIII, el escritor y guionísta Douglas Adams, famoso por su serie La guía del autoestopista galáctico. Y, para terminar, tanto el  jurista, político, filósofo, escritor y orador romano Cicerón (que dijo “Tardidas et procratnatio odiosa est”, “El retraso y la procrastinación son odiosos”)  como el importante historiador griego Tucídides se quejaron de ella en sus escritos.

(1) John Maeda, un diseñador gráfico de fama mundial, artista visual, científico de la informática y profesor universitario cuyo trabajo en el diseño y la tecnología explora el área en la que ambos campos se superponen. Maeda trabaja en el proyecto de investigación SIMPLICITY que pretende encontrar caminos para que la gente, enfrentada con una creciente complejidad, simplifique su vida. Su investigación lo ha llevado a publicar “Leyes de la Simplicidad”

Para saber más de ocasos y sobre todo de procrastinar y de no procrastinar:

– Para los aficionados a las matemáticas aquí hay un página que describe el algoritmo que permite calcular los tiempos de orto, ocaso, culminación y crepúsculo de los objetos estelares, aunque el cálculo está particularizado para el Sol. Y otra que tiene un applet de Java para calcular el orto y ocaso cualquier día.

– La madre de todas las páginas sobre procrastinación: http://www.procrastinus.com  construida por Piers Steel Pofesor asociado de Relaciones Humanas y Dinámica Organizativa de la  Haskayne’ School of Business  de la Universidad de Calgary en Canadá. Allí está todo, absolutamente todo, lo que se quiera saber sobre la procrastinación. Desde citas y poesía hasta investigación seria y fuentes universitarias que tratan el tema.

Otras:

Academics invent a mathematical equation for why people procrastinate

Study is a put off: Scientists research why procrastination is getting worse

When mañana is too soon

The Lure of Tomorrow

How to procrastinate effectively

I set aside feeling guilty about putting things off 

Why don’t we do the thing we want most to do?

Good and bad procrastination 

How to procrastinate more productively

Beating Procrastination

14 Ways To Procrastinate Productively

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enero 5, 2009 - Posted by | Marketing y Globalidad | , , , , , , , , ,

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