Mercaderes Asociados

Marketing y globalidad

Responsabilidad compartida: hagamos reír al público.

Reflexionaba yo sobre el pacto de no agresión acordado por agencias y anunciantes para el Super Bowl: “si la gente quiere diversión divirtámoslos; ya venderemos después”. Es una manera de salvar la valla -la más alta valla posible en el campo de la publicidad- metido dentro de la estridencia del pelotón, con la ventaja de que si se ha logrado divertir mucho a la gente, en el Twitter, en el Facebook, en las listas varias como la del AdMeter de USA TODAY, apareceremos en buena posición. Y eso es algo que se le puede mostrar a los directorios como un éxito importante. Si una semana más tarde todos recuerdan el chiste pero no la marca, si tres meses mas tarde las ventas no responden… ya veremos. Los sajones tienen un dicho “We will cross that bridge whenever we come to it”, cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él, o ¡patea el problema para adelante!.

Aunque se le eche la culpa a las agencias que son las responsables de la creatividad  es probable que la mayor parte de las veces la culpa la tenga el cliente. Por timorato, por pusilánime y desde luego por incapaz. Porque frecuentemente el que tiene la sartén por el mango no tiene las calificaciones profesionales suficientes para juzgar el trabajo creativo.  Tampoco si lo que presenta la agencia está en caja con la estrategia establecida (¿la tienen?) de la marca asumiendo que ésta ha sido convertida en un brief (que yo prefiero llamar como se le llama en el marketing plan, más apropiadamente, estrategia creativa). No es extraño por lo tanto que el humor grueso gane la partida. Y no es extraño que las agencias se cansen de hacer esfuerzos inútiles.

Jerry Della Femina, elegido por Ad Age en el puesto 71 de la TOP 100 PEOPLE OF THE CENTURY, escribió un libro “From Those Wonderful Folks Who Gave You Pearl Harbor: Front Line Dispatches from the Advertising Wars”, que yo tuve y presté (y no tengo), publicado cuando yo empezaba en esto: 1970, cuyo largo título responde a una frase que Jerry colocó en la pizarra, en una sesión nocturna de brainstorming, en la agencia en la que trabajaba. Estaban buscando frases para Panasonic que se lanzaba en EE UU y a Della Femina no se le ocurrió mejor cosa que recordar que eran japoneses. De los que causaron Pearl Harbour.

Cuenta también, que la agencia tenía una de las grandes cuentas de Detroit (en la época y aún ahora cuenta codiciadas) y que había un ejecutivo-buffer (es decir un amortiguador) cuyo trabajo era el de ser un exquisito hombre de relaciones públicas, más al servicio de los hábitos y costumbres del cliente que de la cuenta publicitaria, que sabía de los gustos del cliente y lo sorprendía por ejemplo con entradas para el béisbol o la ópera en sus visitas a Nueva York. Y era el oficiante de los ritos entre la agencia y el cliente. Uno de ellos tenía que ver con la aprobación de la campaña de lanzamiento de cada modelo nuevo que empezaba muchos meses antes y que tenía hitos en los que tácitamente la agencia presentaba sus avisos y el cliente los rechazaba. Todos sabían que eran solamente fuegos artificiales para justificar el trabajo del cliente pero que solo cuando se acercase la fecha se tomarían en serio, pero no faltaba un joven creativo que al ver su trabajo desechado, además sin defensa de la agencia, montara en cólera e intentara justificarlo por su cuenta, para ser sacado de la sala de reuniones por sus compañeros que en el camino hacia sus oficinas lo pondrían al tanto de que estaban por el momento “solo de maniobras”

¿Dónde termina el buen trato al cliente, la cortesía y el servicio puntual y donde empieza el servilismo? ¿Cuándo hay que pasar saliva y cuando hay que jugarse la cuenta? ¿Hay manera de sentirse “socio” del cliente, dejarse absorber por la marca, la gente y la cultura de su corporación si la persona con quien se trata es un asno lleno de flatulencia que habla desde su alto púlpito y se siente superior porque él es el que aprueba o desaprueba y, con frecuencia, decide la continuidad del negocio? ¿Cómo “Try harder”, intentarlo con más fuerza aún? ¿Cómo identificarse, meterse en la piel de la marca cuya cara es la de ese individuo de toscas maneras y/o conocimientos inadecuados para lo que tiene que aprobar?

George Tannenbaum, redactor, publicista y director creativo escribió a principios de diciembre un artículo en su blog que toca el tema (un blog que sigo porque quien lo escribe es un profesional de la publicidad y porque le ha puesto un nombre atractivo AD AGED–WILL MADISON AVENUE BECOME DETROIT?), que tituló  Advertising and plumbers.  Dice en él, que de vez en  cuando un cliente después de haber aprobado un comercial (y haberlo hecho aprobar a sus jefes) , vuelve “tocado por sabe Dios qué partícula cósmica” a decir a la gente de cuentas que quiere “cambiarle cosas” o al menos ver alternativas, y él, Tannenbaum, se imagina pidiéndole al gasfitero (fontanero) al que le aprobó un trabajo, que vuelva a su casa  a pensar, gratis, esi algo podría haber hecho de manera diferente. Habla de que hay que mostrar dignidad delante del cliente. No simplemente aceptar cada capricho, cada indecisión. Y agrego yo: y cada inseguridad basada en la falta de preparación y la inmadurez.

Para terminar, puesto que hemos hablado de tiempos pasados y de comerciales sin compromiso me he echado a buscar dos piezas publicitarias importantes y las he encontrado. Son dos clásicos del posicionamiento que aparecen aún en todo los libros que tocan el tema. La primera es el primer aviso que colocó Avis en prensa, en 1962 posicionandose como lo que entonces ni siquiera era, el Nº 2 de las operadoras de autos de alquiler y dando su  fundamentación (mejor lo llamaremos, correctamente, reason why); explicando porqué la empresa Nº2 se tenía que esforzar más. (Buscándo el aviso he encontrado un documento que relata la historia completa  de aquella campaña).

Todos conocemos el gran éxito que tuvo.

La segunda es un comercial de 7Up de 1971. Aquél en el que el producto se posicionó como “the un-cola”, la no-cola. El actor de Trinidad, Geoffrey Holder, muestra nueces de cola y explica que de ellas proviene el sabor de las colas. Después muestra una lima y un limón y dice que son no-nueces de cola (un-cola nuts) y explica con detalle que de ellas proviene el sabor de la un-cola y lo describe con exuberancia. Y reta al público a sacar algo así de una nuez de cola.

Original 7-Up “Un-cola Nuts” ad

La marca fue minada por problemas de distribución al quedar a la merced durante muchísimos años de The Coca-Cola Co. y de PepsiCo. Recién desde el 2006, y en manos de Cadbury Schweppes Americas Beverages, está reemprendiendo rumbos aunque solo en los EE UU, pues Cadbury tiene los derechos solo para ese país). Más abajo, para quienes estén interesados, he puesto algo más de la historia de la marca, a continuación.

Un poco de historia

Fue un gran éxito en la categoría donde en 1961 ya se había lanzado Sprite de The Coca-Cola Co. Las dificultades para 7Up vinieron cuando en los 80, Coca-Cola obligó a sus principales embotelladores que en la época distribuían 7Up a dejar su distribución como un gesto a favor de Sprite, lo que obligó a la un-cola a refugiarse en los distribuidores de Pepsi en los noventa. Pero el lanzamiento de Sierra Mist por Pepsi, logró un nuevo boicot aceptado, por la mayor parte de ellos, en el 2003. Hay que mencionar que 7Up enjuició a Coca-Cola por su acto y perdió.

El producto que se llamó Bib-Label Lithiated Lemon-Lime Soda originalmente fue lanzado justo dos semanas antes del Crack de la Bolsa de Nueva York (el de 1929) y ha pasado por varias manos. The Howdy Company fue donde nació y se enfrentó con éxito (especialmente después de su cambio de nombre) a unas 600 bebidas de lima-limón gracias a haber sido uno de los primeros productos en tener distribución horizontal en todos los EE UU. Fue comprada por Philips Morris en 1978 que la vendió a un grupo de inversionistas y estos se fusionaron con Dr.Pepper en 1986 a raíz de los problemas con Coca Cola y se distribuye en los EE UU por embotelladores o distribuidores de Coca-Cola o Pepsi, independientes. Los derechos de la marca para los EE UU los adquiere Cadbury Schweppes Americas Beverages forma Cadbury Schweppes Bottling Group para sus productos. Para el resto del mundo los tiene PepsiCo.

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febrero 9, 2009 Posted by | Bebidas sin alcohol, Estrategia, Investigación de mercados, Marketing y Globalidad, Publicidad, Super Bowl | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Saldos del Super Bowl XLIII

Larry Fitzgerald de los Cardinals completa exitosamente la recepción de un pase pero Ike Taylor de los Pittsburg Steelers detiene con eficacia su marcha hacia el touchdown

Hay mucho pan por rebanar aún en el Super Bowl XLIII si quiere uno sacar enseñanzas de lo que es anualmente el evento televisivo más importante del mundo que en este año batió un record de audiencia. Tocaré cuatro puntos en esta entrega.

La audiencia:

Ya salieron las cifras finales del rating del Super Bowl: 98.7 millones de personas lo vieron; es decir 1.2 millones más que el del año pasado, con lo que se convierte en el Super Bowl con mayor audiencia  y el segundo programa en general, más visto de la historia. El record absoluto lo tiene el episodio final de la serie M.A.S.H., Goodbye, Farewell and Amen“, que convocó a 106 millones de espectadores el 28 de Febrero de 1983. Lo dice Adweek Media (que es una compañía perteneciente al grupo Nielsen) que agrega  que 147 millones de personas sintonizaron su televisor “en algún momento” en el Super Bowl.

Here are the top five rated Super Bowl telecasts: 

1. Super Bowl XLIII – NBC (2009): 98.7 million

2. Super Bowl XLII – Fox (2008): 97.5 million

3. Super Bowl XXX – NBC (1996): 94.1 million

4. Super Bowl XLI – CBS (2007): 93.2 million

5. Super Bowl XXVII – NBC (1993): 91.0 million 

http://www.adweek.com/aw/content_display/custom-reports/superbowl/e3i2e2fd2bc31136679edc65b659e76ec31

Algunos datos  adicionales : como que el costo de la retransmisión de un comercial de 30″ fue de $3 millones y las ventas por publicidad le produjeron  a la cadena $206 millones .

Las mujeres y el Super Bowl

Además de preparar la fiesta con la que celebran las 4 a 6  horas del programa la familia y los amigos reunidos en una casa, la mujer se sienta a ver el juego o por lo menos los comerciales del Super Bowl. El 80% de las amas de casa declararon en una encuesta mencionada por BrandWeek que veían el Super Bowl y el 60% dijo sentarse exclusivamente a ver los comerciales a pesar de que el 76% cree que los comerciales no les serán dirigidos a ellas. Y tienen razón.

El 61% dijo ver el partido con sus hijos pero mientras que el 54% dice que el contenido de los comerciales es adecuado para sus hijos, el 44% dice que no.

Miembros de la fraternidad Alpha sigma Phi  y compañeras universitarias de Berkeley,  viendo el Super Bowl del domingo. Nótese que hay mas chicas que chicos

Miembros de la fraternidad Alpha Sigma Phi y compañeras universitarias de Berkeley, viendo el Super Bowl del domingo. Nótese que hay mas chicas que chicos

Además, las mujeres, de acuerdo con la especialista de Marketing to Moms Coalition (1), Teri Lucie Thompson, hacen la mayor parte de las compras que se realizan en los EE UU: más de $2 trillones (es decir 2 millones de millones o un uno seguido de 12 ceros en EE UU y Francia(2)). De los snacks a los autos, las norteamericanas manejan o tienen decidida opinión en el consumo de prácticamente cada categoría de productos.

Al 76% de ellas lo que le gustaría ver en los comerciales es humor con el que puedan identificarse, en el contenido de los mismos y el 67% quisiera que los avisos reconozcan sus hazañas en la multitarea que llevan a cabo diariamente. Al 62% le gustaría  ver que su familia interactuara como parte de los comerciales.

Y desde luego, como dice Teri L. Thompson los anunciantes deberían tener en cuenta que aunque se trate de productos para hombres, son las mujeres de su vida las que los escogen y los compran, finalmente, todos los días. He leído que el comercial de Teleflora “Talking Flowers” está dirigido a las mujeres y yo creo que no; creo que los insultos que las flores moribundas lanzan a la chica que la recibe están realmente dirigidos a quien envía las flores (que suele ser un hombre) que, si se entera, debería evitar que las flores “insulten” a la persona que las recibe con su olor a podrido por haberlas enviado en una caja. Creo que aunque la parte de los insultos de las flores pudiera haberse tratado de una manera menos cruda, el gran mérito del comercial es reposicionar a las flores en caja como algo no deseable frente a las flores en un florero puestas a manos y llevadas personalmente, que es lo que ofrece Teleflora.

Kristi Faulkner que tiene una larga historia de publicista y una agencia Womenkind que comparte con varias profesionales especializada en compras por mujeres, relata  en Ad Week  que vio el partido con otras 25 personas: eran 13 hombres (todos publicistas) y 13 mujeres y que al preguntar quien compró la cerveza y las papas fritas de la fiesta, las 13 mujeres levantaron la mano. Y que de acuerdo con Nielsen el 38% de la audiencia son mujeres mayores de 18 años y el 43% son hombres.  Y que la publicidad del Super Bowl simplemente las ignoró. (Por cierto, Kristi asegura que son $7 trillones el monto de las compras sobre las que tienen jurisdicción las mujeres en los EE UU).

Esto es absolutamente evidente: la mayor audiencia cautiva de mujeres en un programa en todo el mundo es, de una u otra manera, desperdiciada por los anunciadores.  Hay raras excepciones como la del lanzamiento de la campaña del champú Sunsilk por Unilever en el Super Bowl LXII. El del año pasado.

(1) La “Marketing to Moms Coalition” (Coalición Marketing para Mamás) es el único grupo industrial dedicado a fomentar y entender a los consumidores más importantes de los EE UU. Las madres controlan el 85% del gasto del hogar pero el 70% de ellas sienten que las compañías no están haciendo un buen trabajo para comunicarse con ellas.

(2) En la Gran Bretaña y Alemania es un uno seguido de 18 ceros

La Hyundai Assurance

Por parecerme sospechoso, asumí (o por lo menos me  cuestioné) que ese contrato que le ofrece Hyundai al comprador de un auto (por el que puede devolverlo durante el primer año sin perjuicio económico) sería exclusivo para los clientes del Genesis, el auto de alta gama que pretenden (creo yo que inútilmente) hacer competir con Mercedes, BMW y Lexus. Pero he comprobado que fui en exceso perspicaz: un artículo del Ad Age de título larguísimo “Hyundai Looks to Jolt Skittish Car Buyers With New ProgramTells Consumers: Lose Your Job, Return Your New Vehicle“, confirma que es para cualquier modelo que se compre. Del mas barato al Genesis. Lo dice además una página que ha creado Hyundai para este asunto: Hyundai Assurance que tiene todos los detalles desde la cobertura hasta cómo obtenerlo en cualquier estado de los EE UU.

Leyéndo el de Ad Age, me he enterado de que, además, Hyundai tiene desde 1998 una garantía que cubre al auto por 100,000 millas (160,000 kilómetros) o 10 años que se denomina “America’s Best Warranty.” (La mejor garantía de los EE UU).

Se pregunta uno entonces si una marca ha logrado entrar con éxito en el mercado más importante del mundo por su volumen no debería concentrarse en seguir compitiendo con sus mejores armas: autos de bajo precio y de buen rendimiento. Porque si persiste en lanzar su modelo de alta gama no será el primero en fracasar e incluso perder el mercado conquistado con sus autos de precio bajo. 

Todos los Hyundai cubiertos por el Hyundai Assurance. Como el Qarma de la foto

Todos los Hyundai cubiertos por la Hyundai Assurance. Como el QarmaQ de la foto

Winners & Losers

Con la mala costumbre que tenemos de necesitar un ganador y una medalla de plata y otra de bronce (y los perdedores también en orden) en cualquier espacio en el que se presenten al mismo tiempo lo que se pueda llamar “competidores”, no es extraño que haya listas y opiniones de todos los colores y de todos los sabores. Nada raro cuando no hay claramente un comercial que se distinga claramente por sus méritos. A esto hay que aumentarle las listas hechas a raíz de análisis de buzz o boca a boca y sobre todo, de las votaciones del público.

Hay, sin embargo, un punto en el que todos están de acuerdo: este fue un Super Bowl de muy bajo nivel publicitario. Dice Teresa Iezzi en Ad. Age que el Super Bowl no representó el pináculo de la publicidad este año. Y que por lo menos con los precios pagados este año, se comprueba que aún no se ha ido al diablo el modelo Bowl. Y Paul Venables en un recomendable artículo en Ad Age que titula “Super Bowl Ads Fall Short” propone un tratado, un pacto entre las agencias creativas para liberar a los futuros Super Bowl de una acumulación de risa barata, de chimpancés amorosos, golpes en la entrepierna, bebés hablantes, reptiles danzantes generados por computadora, evitar otro chiste sobre el ángel exterminador, otra historia empalagosa sobre un caballo realizando su sueño de tirar de una carreta de cerveza. Mostrarle al mundo que los creativos pueden evitar la caída desde el tercer piso, el tropiezo en la pista de esquí o el accidente con un autobús para vender papitas saladas. Y olvidarse de los pechos exuberantes o por lo menos presentarlos de manera incidental; no convirtiéndolos en el centro del tema. Dejar los clichés para evitar que termine sucediendo que la gente encienda sus televisores solo para ver el Super Bowl. Es decir solo el juego.

Finalmente Seth Godin, el gurú de marketing más importante de todos, para los MENG, refiriéndose al desperdicio de tiempo y dinero en los comerciales, dice en su blog, que la lección es simple: montar un show es caro, toma tiempo y es divertido. Pero rara vez funciona. Que lo que él ha visto en el Super Bowl es show biz (espectáculo) mientras que marketing es contar una historia que enganche, que se disemine y que cambie el comportamiento de la gente (respecto a la marca). La historia es mucho más importante que la forma en que se cuente. Y no hay que preocuparse tanto de que sea cool sino de hacer resonar su historia con mi visión del mundo. Pero si usted no tiene una historia, un gran show no va a ayudarle. Y por cierto, cada organización de éxito tiene una historia. Aunque nunca hayan considerado hacer un comercial ni en el Super Bowl ni en otro espacio. 

Doritos Super Bowl XLIII Commercial: Free Doritos!

En un espectáculo en el que la audiencia se queda 4 horas sentada, viendo comerciales y espera que sean entretenidos y humorísticos, la votación final de los televidentes no es muy importante aunque se trate del rey (por aquél viejo adagio de que el cliente es el rey). Porque se parte de bases equivocadas: el público pide entetenimiento y en especial humor y los anunciadores y agencias lo han puesto por delante de todo y casi en exclusiva. Y eso es un error: el objetivo no puede ser divertir ni tampoco entretener. El objetivo ineludible es vender. Vender con drama o comedia, apelando al raciocinio, a los sentimientos o a ambos, a la sorpresa o a la reflexión -los caminos de la creatividad son inconmensurables e inagotables- pero estableciendo claramente un posicionamiento para la marca y sin duda un value  que no llamaremos valor para distinguirlo de definiciones exclusivamente pecuniarias. Porque, parafraseando a Warren Buffet el valor tiene que ver con lo que se paga y el value con lo que el cliente recibe por ese dinero.

Lo que se percibe en el value es una mezcla de sensaciones. Es un producto o un servicio, desde luego, pero asociado a él hay un valor agregado, la marca, compuesto por conceptos racionales, visuales, culturales y también emocionales -entre los que no se descarta la expectativa pura- que se asocian al producto y/o a la empresa que lo fabrica y/o comercializa. En eso consiste la mitad del binomio. La otra mitad es el precio. Juntos son value.

 Por lo tanto desconociéndose la estrategia a la que supuestamente responde para juzgar si un comercial tiene la estructura correcta, hay que buscar su value, su posicionamiento y su segmentación (y si fuera posible su targeting). Nada nuevo: el STP principle de Kotler.

En consecuencia no valen “me ha divertido”, “es bonito”, “es gracioso” o simplemente “espectacular”. Tiene que tener esos ingredientes o simplemente se trata de un tiro al aire. Y realmente ir a presentarse delante de una audiencia de cien millones de personas con un tiro al aire, siendo un profesional y teniendo todas las herramientas a la mano como se tienen en los EE UU  y un presupuesto generoso, es un crimen de leso profesionalismo.

Me echaba en cara un mercader buen amigo y respetable profesor de marketing en cursos universitarios de posgrado haber sido muy duro con el comercial de Doritos de la bola contra la maquina expendidora de Doritos y también con el del “Poder del Crunch (o crujido)” en el que cada mordida con crujido  realiza un sueño: desnudar a una mujer, hacer salir billetes de un cajero automático, convertir en un mono al policia que viene a poner orden. Pero cuando se le acaban los Doritos… al personaje lo atropella un bus. Afortunadamente sabemos que no ha muerto porque en la escena final está pegado al parabrisa con la bolsa de Doritos en la mano aún.

Doritos Super Bowl XLIII Commercial: Power of the Crunch

Yo pregunto ¿donde está el value de la marca en cualquiera de los comerciales?. Y si hablamos del “poder del crunch”, creo que lo único que podían estar buscando con eso sería  “comprarse”, “apropiarse” del sonido crujiente del crunch (de la misma manera que Alka Setzer se compró alguna vez el de dos tabletas disolviéndose incluso con un tagline/jingle a propósito: “Fizz fizz oh what a relief it is” o Coca-Cola el sonido de una botella destapándose y sirviéndose -aun lo tienen en su web de Coca-Cola Zero solo que ahora es el sonido de una máquina llenando un vaso-). En el caso que tocamos, la palabra crunch tiene el gran inconveniente que ese crujido ha sido usado alrededor del mundo por innumerables marcas como muestra de lo “a punto”, recién hecha y crocante que está una galleta, unos cereales, una papita frita, un chocolate con wafer… un snack en general. Al punto que Nestlé tiene la palabra registrada y una marca: Crunch un chocolate con galleta … crujiente. Y claro está  existe una compañía, en los EE UU, que se llama Crunchies Food Company con Crunchies de frutas, vegetales y  100% orgánicas, un Cadbury Crunchie 50g, los cereales Cap’n Crunch

La razón de que los comerciales de Doritos sea lo que son se encuentra en Crash the Super Bowl la página especial de Doritos que promovió el concurso cuyas reglas, en lo relacionado con la “asignación creativadicen textualmente:

Este es el trato. Piense en una idea para un comercial para la marca DORITOS®. No en cualquier idea sino en una merecedora de ser llamada la mejor del Super Bowl. Quizás sea una historia llena de acción en torno a la primera vez que usted probó las Tortilla Chips de la marca DORITOS®. Quizás revele lo que es la vida para las especias que están en la superficie de la hojuela. Cualquier cosa. Haga el video que lo haría caer de su asiento si lo estuviera viendo en el Super Bowl. Hágalo suyo.

Como brief, como estrategia creativa es el sueño de los creativos de cualquier agencia que a veces se quejan de que los parámetros estratégicos les cortan la creatividad (cuando lo único que hacen es darle rumbo). Un brief así puede dar cualquier cosa: como un tipo rompiendo una maquina expendidora de Doritos, o bien uno que con el crujir de un Dorito logra desnudar a una chica.  O que lo atropelle un autobús.

Siguen las instrucciones:

Grábelo. Preséntelo. Hágalo uno de los cinco finalistas y gane $25,000. Después si América lo hace su favorito con sus votos, será puesto en el aire como un comercial de DORITOS® durante el Super Bowl. Y si además queda primero en el AdMeter de USA TODAY, le daremos un bono de un millón de dólares. ¿Le parece bueno? Eso creemos. El criterio del Ad Meter de   USA TODAY, está determinado por ellos mismos y no están afiliados a esta promoción en modo alguno.

Si usted va a Crash the Super Bowl descubrirá que felicitan al Sr. Joe Herbert por haber ganado el millón de dólares. Porque, claro está, ha sido el número uno del AdMeter de USA TODAY. No sería raro que mucha gente al recordar que se podía ganar un millón de dólares le haya ayudado al votar, pero si no es así, no es de extrañar que comerciales llenos de humor slapstick ganen en una audiencia que lo que espera es entretenimiento (y recordémoslo: humor).

De ahí a que eso le haga algo bueno al branding del producto o más difícil aún, que ayude a vender más unidades, hay un trecho largo. Muy largo.

 Queda un pequeño saldo de cosas que quizás merezca una entrada más. Tendré que decidir que hacer con ello porque quizás la más importante sea la enorme participación de Twitter en el Super Bowl -no en la cancha ni en la televisión pero sí en los comentarios cruzados entre miembros de ese medio social en distintos sites- y ese tema puede engancharse con el de los medios sociales que estamos en proceso de tratar y que empezó con Facebook….  

Mientras tanto, como hablamos en la entrada anterior del comercial hecho por Coca-Cola en la Argentina con Maradona imitando al de “Mean Joe”, aquí se los pongo, no sin dejar de agradecer a dos queridos mercaderes, Pala y Patty, que me ayudaron a buscarlo. La copia que está en YouTube no es muy buena pero se ve la diferencia de actuación entre Maradona y Joe Green (el “Mean Joe”).

MARADONA

Y en la búsqueda, me encontré con este comercial de Coca-Cola, que pagó Pepsi. Una especie de parodia de “Mean Joe” que a lo mejor nunca salió al aire con David Beckham. Va como parte jocosa de esta entrada. El slapstick de este artículo.

Beckham

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febrero 7, 2009 Posted by | Bebidas sin alcohol, Branding, Buzzing, Caramelos y Golosinas, Cereales, Cuidado del cabello, Estrategia, Fast Food, Marketing y Globalidad, Medios sociales, Planeación estratégica, Publicidad, Redes Sociales, Super Bowl | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario